Una noche en el Auditorio Nacional

La Delegación de la AEIT en Madrid tuvo el honor de invitar a sus asociados al concierto: El testamento de Bartók, el pasado día 1 viernes de diciembre en el Auditorio Nacional

Testamento de Bartók

Foto realizada desde el segundo anfiteatro del Auditorio Nacional 

Juanjo Mena ha establecido una relación privilegiada con los profesores de la Orquesta Nacional de España a la que se adhiere esta temporada una colaboración bastante insólita, no tanto por el reclamo populista de «Carmina Burana» como por la idea de oponer a la famosísima obra de Carl Orff la originalísima «Sonata para dos pianos y percusión» de Béla Bartók. Se personan para interpretarla el dúo que conforman Luis y Víctor del Valle. Y se añaden los percusionistas de la Orquesta Nacional de España, de forma que a Mena le corresponde armonizar las relaciones de unos y otros en una partitura que reviste la habitual complejidad rítmica de Bartók y que el propio compositor húngaro solía interpretar acompañado de su segunda esposa. Es más, la idea de convertir la «Sonata» en un concierto para orquesta, materializada en 1942, fue el pretexto para que Bartók se aviniera a tocar esta nueva versión en la última aparición pública documentada. Ocurrió en Nueva York, en enero de 1943, cuando ya se le había diagnosticado la leucemia. Quiere decirse que el hálito de la «Sonata» fue también el símbolo de los últimos estertores. Y la prueba de una plenitud musical que a Bartók sorprendió lejos de su patria, extraño, extranjero, a un mundo que ya no reconocía.

A este gran concierto, donde los dos pianos luchaban por sus egos, pareciendo un solo espejo, se le unió más tarde un coro de voces blancas y la Orquesta y Coro Nacionales

Hay una anécdota muy interesante del compositor. Después de un victorioso estreno en la Ópera de Frankfurt, el 8 de junio de 1937, el compositor alemán Carl Orff, entonces de 41 años, le escribió a su editor un par de líneas tajantes: “Todo lo que he escrito hasta ahora, y que usted, desafortunadamente, ha impreso, puede ser destruido. Con Carmina Burana comienza mi trabajo seleccionado”. Y no estaba mal desencaminado, porque será por los siglos de los siglos su trabajo más popular y el que eriza la piel de aquellos quienes lo escuchan. 

 

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 Foto con La Orquesta y Coro Nacional y el Coro de voces blancas 

Muchas gracias a todos por acompañarnos una vez más a uno de nuestros eventos y poder deleitarnos juntos de El Testamento de Bartók en un escenario único y con acústica maravillosa. Os esperamos en el próximo.